miércoles 11 de noviembre de 2009

En sólo 10 minutos

Un señor pidió en una óptica que le preparasen unos lentes que su oftalmólogo le había indicado el día anterior. Como vio en la entrada la oferta de lentes en sólo 10 minutos, confió en que, a pesar de detenerse allí, llegaría temprano a su trabajo.

Media hora después, perdiendo la paciencia, le dijo a la mujer que le atendía que estaba haciéndosele tarde para continuar a su trabajo.

-No desespere, señor-le pidió sonriente la mujer mientras miraba el reloj de la pared-. Casi está siendo despachado.

Pero el tiempo siguió pasando, y ya con cuarenticinco minutos de espera, no pudo contenerse más, y se levantó de su asiento a gritar que terminasen de atenderle.

-Pero, señor-le replicó incómoda la mujer-. Fíjese en el reloj. Tiene usted sólo cuarenticinco minutos esperando, todavía falta que llegue su hora.

-Pero, carajo-gritó el señor-, dice en la puerta que en sólo 10 minutos resuelven ustedes este asunto de despachar unos lentes!

La mujer le miró impaciente, y con los labios apretados también le gritó:

-No vaya usted a ser tonto, señor! Es que acaso no entiende que se trata de 10 minutos antes de que se cumpla la hora de haberlo pedido?

viernes 9 de octubre de 2009

Naturista

Doña Pancha, La Despierta, como le llamaban sus vecinos, se sentó frente a su hijo el médico a contarle su experiencia con un médico que consultó día antes.

-Pues sí, mi hijo-decía-. El édico me examinó muy bien y me dijo que el dolor que tengo en el vientre se debe a un viento que me corre de Este a Oeste, y que es muy lento, por lo que el dolor se mantiene casi en ese solo sitio.

-Pero, mamá-replico el hijo-, eso no es viento, se trata de gases que van de un sitio a otro. Ese médico que te vio está un tanto equivocado.

-Bueno, mi hijo-dijo con paciencia doña Pancha-, ese médico cura a mucha gente de este pueblo. Oye, también, me dijo que tengo una cosecha de malas yerbas en los intestinos, y que por eso eructo muy hediondo, comprendes?

-Mamá, mamá-dijo alarmado el hijo-, ese médico te quiere meter ideas tontas en la cabeza, parece que no sabe nada de medicina, y tú pareces creerle más a él que a tu propio hijo, que sabes estudié muy bien en el extranjero. Quizá lo que é ha pretendido decirte es que tienes microbios patógenos en el tubo digestivo.

-Por Dios, muchacho-se alarmó doña Pancha perdiendo la paciencia-, ese médico es grande en su ciencia aunque tú no lo creas. Lo que pasa es que él es un médico na-tu-ra-lis-ta, y usa un lenguaje vegetariano y geográfíco para hablarle a uno. Es todo, así que no sigamos discutiendo, de acuerdo?

sábado 19 de septiembre de 2009

Cuando era inocente

Una señora de mediana edad llega al psicoanalista. Ya tirada en la butaca y comenzada la larga conversación, la señora cuenta al profesional:

-Doctor, en mi niñez era muy inocente. Me caracterizaba por eso. De ese modo, cuando veía a un gallo que pisaba a una gallina, lo interpretaba como que el gallo la peleaba, y entonces yo iba corriendo y lo retiraba de encima de la gallina. Me daba cuenta de que el gallo se molestaba mucho conmigo, y lo comprendía, pero no entendía ni entiendo todavía porqué la gallina me miraba como extrañada, con aparente incomodidad inclusive. Me puede explicar usted eso, doctor?

El doctor mira a la señora con enfado, se levanta y da una vuelta alrededor de la camilla como si buscase la respuesta en algún lugar de la oficina. Por fin, respirando hondo, dice con cara de extrañeza:

-Es sencillo, señora: usted sigue siendo inocente!

viernes 4 de septiembre de 2009

Destructor

El doctor salió a la sala de espera a llamar al próximo paciente. De pronto descubrió que un niño que acompañaba a su madre había roto el florero de la mesita del centro.

-Vaya, vaya! No me sorprende. No hay en el mundo un ser más destructor que un niño!

-Ay, no, doctor!-protestó la madre del niño-. No lo creo. Lo más destructor del mundo es la polilla!


-Jajaja!-rió el doctor como excusándose por haberla ofendido-. Y a su hijo, señora, cómo le llaman?

La señora le miró muy seriamente, como si de repente se atragantara. Mira hacia los lados como en busca de ayuda , y por fin le responde en voz bajísima:

-Bueno, doctor, le llamamos Polilla.

martes 25 de agosto de 2009

Por qué lo dice?

Dos señoras de mediana edad, bien gorditas y deformes ya, iban por una calle de Santo Domingo bien campantes y distraídas con su “lindo” caminar. En un momento un curioso se les acerca y les comenta:

-Vaya! Se ve que comenzaron tarde.

Una de las mujeres se vira pícaramente sonriente y le pregunta:

-A qué, a tener hijos?

-No- replica el hombre-, a ejercitarse!

-Ah-dice la mujer sin dejar de sonreirle-, por qué lo dices, por la hora?

-No-contesta el hombre aparentando perder la paciencia-, porque parecen no tener remedio!

lunes 17 de agosto de 2009

Deducción

En la clase de filosofía y lógica, el profesor hablaba sobre la Deducción. La clase estaba entretenida, pero los estudiantes presentaban mala cara y el profesor mostraba una agitación nada común.

-Y para que comprendan bien el concepto, voy a dar un ejemplo… -dijo con malicia y mal humor a la vez el profesor-. Sí, muchachos, lo lamento, pero voy a tener que darles un ejemplo.

Los estudiantes, todos adolescentes, le miraron un poco confundidos.

-Díganme –invitó el profesor- quiénes comieron aguacate o palta ayer mismo, por favor.

De los veinticuatro alumnos presentes, unos dieciocho levantaron la mano.

-Pues salen ahora mismo del aula-les gritó el profesor.

Y ellos salieron.

-Bueno-continuó el profesor-. Espero que sigan siendo sinceros, y me digan ahora quiénes comieron huevo de cena anoche.

Cinco de los restantes estudiantes levantaron su mano.

-Fuera ustedes también-gritó el profesor con aire de triunfo.

En el aula sólo quedó Tétrico, el estudiante más diligente de la clase.

-Comprendiste mejor ahora lo que es deducción, Tétrico?

-Bueno, profesor-dijo Tétrico-, sería buieno que me explique lo que dedujo.

-Pues bien-le dijo el profesor-, te lo explico. Como alguno de ustedes era el culpable de la mala cara de todos por los vientos horrorosos que nos estaba lanzando por la parte de atrás, y ante la imposibilidad de que el culpable confesara, deduje cuál era él a partir de la mayor posibilidad de causa. Entre todos los que salieron está el culpable, de modo que ahora tú y yo podemos seguir la clase sin pedos que nos entorpezcan.

Tétrico le miró con cara de decepción.

-Bueno, profesor-dijo-, en bien de la educación debo decirle que aunque usted dedujo según la regla, le quedó mal la conclusión, porque quien en realidad lanzó los pedos fui yo. Y es que comí castañas por montón anoche, profesor.

-Cómo, buen malvado- se alarmó el profesor-, entonces me he quedado con el generador del mal olor… Pero como has hecho tú, y en bien de mi imagen de educador, nos quedaremos aquí tranquilitos tú y yo, que los demás no se enteren de mi equivocación. Y como premio, tonto malvado, estás perdonado de cualquier sanción!

jueves 6 de agosto de 2009

Trabajando

-Oh, estoy tan cansado!-exclamó Pego mientras se desperezaba acabando de levantarse.

-¡Cansado, cansado!-gritó su madre Tina- ¿Cómo es posible que acabado de levantarte estés siempre cansado?

-Pero, madre, ya se lo he dicho infinidad de veces, ¿es que no me cree?

-Bueno, hijo- dijo Tina-, quizá te creo, pero en verdad no lo recuerdo. Cuidado si es algo muy vano. ¿Cuál es la causa?

-Es que toda la noche sueño que estoy trabajando, y así me canso, me canso de verdad, madre. ¿Recuerda ya que se lo dije?

-Sí...- dijo la madre, desconsolada-. Pero creo que otra vez se me va a olvidar, hijo, se me va a olvidar, ay, sí!