domingo, 30 de marzo de 2008

No somos iguales (3)



José Puñales, el Puñal de la Entrevista, conversa con Laura y su hija Laury, que son iguales, pero ¡tan distintas!


Puñales: ¡Hola, niñas! ¿Cómo están?

Laura: ¡Hola, Puñales! Estamos bien.

Laury: Bueno, Puñales, en realidad lo que hay que decir es que "estoy bien", ¿no es así? Muy bien se oyó que dijiste “niña”.

La: Muchachita, cuidado con lo que insinúas. Sabes que tu mamá es muy joven todavía y que eso a todo el mundo le suena ofensivo.

P. No os alarméis, amiguitas. Todo lo que tenga que ver con el tiempo es cosa pasada. Ustedes han visto cómo un segundo sucede al otro. No bien hemos dicho la “n” de amén, cuando a la “a” hace tiempo que no se la escucha.

La: ¡Ay, Puñales, tú siempre tan genial!

P: No digas tanto, querida Laura. Sabes, como el tiempo siempre apremia, quiero que entremos en materia. El caso de hoy es el de los aromas. Dime tú de una vez, ¿Qué prefieres: los aromas que van al estomago o los que van el espíritu?

Ly: Pero Puñales, ¿de qué hablas? ¿No es a la nariz que van todos los aromas? ¡Ni siquiera la mencionas!

P: Ja, ja, ja. Es muy cierto, lindísima Laury. Es muy cierto. Pero fíjate, hay unos aromas que vienen de preparados, de alimentos; otros vienen de cosas que uno nunca come, aunque acostumbremos a posar los labios en ellas, como por ejemplo la piel. Dime tú cuál grupo de aromas prefieres.

Ly: Puñales, Puñales. ¿Cuál tú crees que preferiría una niña? ¡Soy una niña! Ya lo dijiste, sonso.


P: Contestado, contestado. ¿Y Laura?

La: Yo, Puñales, prefiero los aromas de las carnes.

P: Aclárame, Laura, por favor.

La: Esta claro: de las carnes cocidas.

Ly: Mami, eso te gusta junto con los perfumes que usas.

P: ¿Cómo, cómo, cómo? ¿Es que Laura se perfuma para cocinar?

La: Bueno, en verdad me gusta estar perfumada siempre. Pero no es para yo aspirar mi propio aroma, sino para evitar a los demás un mal olor que pueda escaparse.

Ly: Mami, di la verdad. No es justo que vengas donde Puñales a hablar mentiras.

La: Laury, tu madre no habla mentiras.

Ly: Pero escondes la verdad.

La: Mi hija, trata de ser como yo, respeta, respeta.

P: ¡Pero no pueden ser más iguales!

Ly: ¡Somos iguales, pero muy distintas!

P: Es la verdad. Perdón, perdón.

La: Puñales, no vayas a irrespetarme tu también. Mi hija es justa como yo, pero tiene poca experiencia como para saber guardar las apariencias.

Ly: ¿Ves? Puñales, lo que pasa es que a Mami le encanta perfumar sus sábanas y almohadas. ¡Y ella duerme sola!

La: Sí, pero ese perfume es por si acaso.

Ly: Por si acaso…

La: Por si acaso me caso de repente. Una madre soltera no tiene noviazgo como antes de ser madre. Todo se hace más rápido.

P: Comprendo, Laura. Eres especial. Uno puede equivocarse contigo.

La: Pero con quien uno más se equivoca es con mi hija. ¡Somos iguales, es cierto, pero muy muy distintas!

jueves, 27 de marzo de 2008

martes, 25 de marzo de 2008

Los novios

Dos novios discuten. Ella se aparta gritándole: “A mí nadie me dice lo que debo hacer”. El le contesta: “¡Precisamente eso es lo que acabo de decirte, tonta!”

miércoles, 12 de marzo de 2008

Panish man (3)

Al colmado entra una muchacha coquetona cimbreándose provocativamente, la cual causa la admiración de Panish man, que se queda mirándola con los ojos bien abiertos.

-Hola, Pulpy. Consígueme rápido una pasta de dientes, que ya no le aguanto el mal aliento a papá gritándome que me quite la falda corta y que me ponga una larga.

Se la da mientras le dice:

-¡Cómo no, mi queridota! Tan bien que te ves así.

-Dame también otras cosas –dice ella.

Pulpy la mira con picardía.

-No me vayas a pedir lo que no pueda darte, ¡no soy un dios!, como decía La Lupe.

-No relajes, Pulpy. Es que voy a aprovechar que estoy aquí para llevarme las cosas de la comida. Dame dos libras de arroz y una cola de bacalao.

-¡Ay, esas cosas ve y búscalas tú misma allá atrás, que yo tengo demasiado calor para para meterme ahí! Pero no te abajes mucho, no vaya el gato a...

-¡Ay tú, Pulpy, no juegues así –dice ella y pasa a la parte posterior del colmado.

Pulpy aprovecha y pasa al lado de Panish man, que está sentado en la parte delantera, y comienza a secretearle a voces.

-Panish man, ¿tú ves esa? Esa es falsa. Tu la ves culebreándose así, pero...

-¿Contoneándose?
-...pero no sirve para nada, está echa a navajazos.

-¿Zigzagueándose?

-¿Qué te pasa, Panish man, no te interesa la muchacha? Te dije culebreándose, que es lo que yo entiendo y está sabroso. Esa obligó al papá a vender un solar que tenía en Punta de Villa Mella para que le pagara una operación, porque era totalmente cuadrá, y panzúa que ni se diga.

-¿Ventruda?

-Panzúa, panzúa.

-Mejor panzuda.

-¿Cómo? ¿La prefieres panzúa?

-No, Pulpy. Prefiero que digas panzuda.

-Te dije que panzúa, yo no hablo sin sazón.

-Bueno, bueno, tú con lo que hablas es con pasión y mucha, mucha confusión.

-Pero, oye, Panish man, no me interrumpas. El pariguayo de su papá fue y lo vendió y se quedó sin nada sin nada...

-¿Paraguayo? ¿No es dominicano su padre?

-Pariguayo.

-¡Para-rayos! ¿Qué será eso?

-Esa parte déjala ahí antes de que ella vuelva. Fíjate, el jodío del papá pagó la operación y después que ella está así de buena sólo anda con locos viejos todas las noches...

-¿Anda ella con locos y viejos? ¡Qué gusto tiene!

-¡Panish man, por favor, te quiero decir locos viejos!

-¿Sólo los locos viejos?

-Sólo con locos viejos. No se respeta, en vez de conseguirse algún totumpote.

-¿Totum potens? ¿También hablas en latín?

-Qué latín ni qué latín.

La muchacha sale de la parte de atrás.

-¡Ay, Pulpy, es verdad que eso está caliente! Sudé más que una olla de presión.

-¿Ya terminaste?

-Sí, toma tus centavos. Y me voy por donde llegué, y como llegué, así, así, así (se contonea rítmicamente y sale del colmado).

-¿Viste, Panish man? Antes ella no se podía mover con esa gracia. La operación la ha puesto a allantar.

-¿A llantar? ¿QUé es llantar?

-¡Allantar, Panish man!

-¿Es eso robar? Ahí te llevó un bacalao entero y como diez libras de arroz. Tú eres quien debe dejar de llantar de que cuidas el colmado y no cuidas nada. Esa muchacha llanta menos que tú, ya lo vi, ya lo vi, Pulpy. Ya tomé y me voy con mi lengua como la traje. Clara, clara, clara, porque a mí me gusta todo claro. Hasta mi ron es claro.

Mientras Panish man dice todo esto, Pulpy sólo se rasca la cabeza con desesperación.

sábado, 8 de marzo de 2008

La vida

Una prostituta sexy que estaba parada en una esquina le habla a un señor que pasa por el lugar mientras trata de tocarlo. Dos tipas que van cerca la miran con desdén. De inmediato la prostituta se vuelve a ellas y, ofendida, les grita: “¿Por qué me miran mal? ¿Acaso no puedo tratar de ganarme la vida con mi propio sudor?”

sábado, 1 de marzo de 2008

Qué bebida!: El vino

Personaje: La Experta



“!El vino, el vino, el vino! Mis queridos amigos, no estoy diciendo que él vino, estoy celebrando la existencia del vino.

Esta bebida es verdaderamente algo como para decir ¡Qué bebida! No hay otra tan suavemente excitante, así como dijo el poeta español que llega la muerte, “tan callando”.

El vino es fabricado, es una bebida que resulta de la destilación del jugo de uva. Es la bebida espirituosa que yo particularmente prefiero para embriagarme, porque no estremece desde el principio, sino cuando la tenemos dentro, muy adentro, sin crear trastornos mayores. Aunque, claro, un jumo es un jumo no importa de qué haya resultado.

Sin embargo, de pocos tragos espirituosos existen tantas variedades como del vino. De pocas bebidas hay tantos especialistas como del vino. De pocos líquidos hay tanta gente viviendo como del vino. Realmente, hay que decirlo, el vino vino no porque vino, sino porque tenía que venir.

¿Desde cuándo el mundo toma vino?. Casi podrá decirse: ¡desde que el mundo vino al mundo!

Quiero decirles que el vino es un excelente relajante. Nada más hay que darle dos tragos de vino a un serio y ya lo verán de carcajadas. Se lo recomiendo a los malos comediantes, entrwe los cuales jamás estaré yo. El vino es muchas veces un producto de lujo. Fíjense en los precios, fíjense en los precios y lo verán.

Eso sí, hay países donde se bebe más vino que agua. Por ejemplo Francia. Los francese son tan vinolentos, que gracias a ello fueron tan y tan valientes, tan y tan crueles durante la Revolución. Durante esa maldita época cada francés se tiraba 10 litros de vino cada mes. En ese dichoso país, a medida que baja el número de lactantes, sube el número de bebedores de vino, pues allí se va del biberón a la botella de vino.

El vino es también un importante quitapenas. No por otra cosa matan menos los hombres europeos a sus queridas esposas. Sin embargo, esta chula bebida produce calorías a montones, que no sólo amores. Porque ¡ay!, son demasiados los que han iniciado sus amores bajo los efectos del vino. Créanlo, que así es. Nada baja más rápido ni mejor un corpiño que unos buenos tragos de vino. Así se juntan para alegría del que bebe: Vino, tabaco, mujeres fáciles y música cualquiera.

¿Saben ustedes cuál es el vino peleón? El muy malo. Como malo es el vino bautizado, al que se le echa agua sólo para rendirlo.

Mucha gente tiene mal vino, pues su juma es muy escandalosa e insoportable, productora de líos.

Tengan en cuenta que vinolencia es el exceso en el beber vino, y que el vinolento es un borrachón.

Como yo no quiero más que este traguito, me voy a dormir mi vino. Y vénganse ustedes a tomar su vino, que sólo vino el que vino.