lunes, 29 de septiembre de 2008

Apuesta

-¡Caramba, hijo mío!-exclamó Narciso luego de percibir un fuertísimo olor desagradable sofocándole las fosas nasales- ¡A que te has soltado un pedote!

-Apuesto a que no, papá-dijo Lino con toda seguridad- Cien a veinte a que no.

-Pues vayamos, mi hijo-dijo Narciso-. Después de sufrir eso algo debo disfrutar.

-No vas a disfrutar nada, papá-replicó Lino-. Ven y tócame para que veas que no fue un pedo. Estoy mojadito en el fondillo. En realidad me he deshecho en un vómito merdoso por abajo. ¡Lo siento por ti, papá!

martes, 23 de septiembre de 2008

Frustración paradójica

-Amigo Gonzalo-dice José con un dejo de pena-, te confieso que tengo una gran frustración en el amor, y es que nunca he podido tener una novia rubia.

-Debes comprender-le contesta Gonzalo- que a las rubias les gustan los hombres apuestos y con dinero. Pero con todo y mi elegancia yo también he tenido mi frustración.

-No lo creo, tú eres un Casanova...-dice José con seguridad.

-Es así-acepta Gonzalo-. Sin embargo, como son tan broncas en el amor, nunca he podido conquistar una fea. Y todo por ser apuesto!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Sociedad desarrollada

Manuel se acerca a Virgilio y le dice con exaltación:

-Virgilio, por fin: los dominicanos ya comenzamos a ser un país desarrollado.

Virgilio le mira perplejo.

-¿Por qué lo dices, Manuel?

-Bueno, pues fíjate: acabo de encontrarme unos zapatos de mujer nuevecitos tirados en un zafacón.

Virgilio no se deja sorprender y mira a Manuel con cara de escepticismo. Entonces éste le dice repentinamente alicaído:

-Pero qué pena. Tu cara de incredulidad me dice que no lo vamos a aceptar.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Carola y Susana

-Hola, Susanita, caray, pero has estado perdida.

-Así es, estuve en Acapulco.

-¿En Acapulco?

-En Acapulco.

-Pero, Susana, lo que se ha estado diciendo en el barrio es que tú estabas huyendo.

-¿Huyendo, yo? Nunca hago eso.

-Bueno, te voy a aceptar que estabas en Acapulco, aunque ir de Santo Domingo a Acapulco es generalmente por placer, y lo tuyo no era exactamente eso. Lo que no te acepto es que no estuvieras huyendo.

-¡Carola, te he dicho que yo no huyo!

-Excepto a tu marido.

-¡Excepto a nadie!

-Bueno, Susana, todos han dicho que él te dio tremendo rapapolvo por estar tu haciendo lo indebido.

-Lo único que yo no debo hacer es prestar oído ha palabras necias.

-¡Esas no son las mías!

-¿Y a qué diablos te llamé?

-Bueno, he venido en plan de amistad, a aconsejarte.

-Es que no necesito consejo.

-La iglesia me manda a aconsejar a quien lo necesite. Generalmente. quien necesita consejo es quien más niega necesitarlo. Es una señal de su mal estado de conciencia.

-Carola, déjate de filosofía.

-No soy filósofa, amiguita. Lo que soy es generosa.

-¿Generosa?

-Generosa.

-Si me quisieras explicar.

-Con gusto: fíjate, yo soy una mujer metida pero decente, y en el barrio no hay otra mujer decente que se quiera dejar ver charlando contigo. Dicen que el que anda con cojos…

-Eso es verdad, pero conmigo no vas a aprender nada malo.

-En realidad lo que haces no es malo. Es bueno por placentero.

-No te comprendo, Carola. Nunca he robado, nunca cojo lo ajeno, nunca he matado…

-Es cierto. Lo que tú haces es dar lo ajeno. Una Robin Hood del tercer milenio.

-¡Ay, Carola, si te dejaras entender!

-¿Es que no entiendes todavía? Las mujeres del barrio deberían acercarse a ti. Aprenderían cómo hacerse la tonta.

-¿Tonta, yo? Ni un pelo.

-Un pelo, no. La cabeza entera. Y sigue dando lo que es de tu marido, que un día la vas a perder.

-¿A él? Hace tiempo que lo perdí.

-Tu cabeza. Tu cabeza, tontita. ¡Porque de verdad lo eres! Hasta rabia me has dado, porque has resultado tonta de verdad. Anda y aléjate, porque eso se pega, y de mal modo.

-¡Pero Carola!

-Terminaría dando lo ajeno como tú. ¡Así que zape, zape! Has perdido el tino, así como perdiste la virginidad sin vuelta atrás. ¡Zape, te dije, sin remedio!

viernes, 5 de septiembre de 2008

jueves, 4 de septiembre de 2008

Relojeando (2)

-Juliiitoooo!!

-¿Qué pasa, mamá? Estoy aquí.

-¿Aquí? ¿aquí dónde?

-Detrás de ti, mamá. ¿Es que no me ves?

-¡Ah, pero muchacho del carajo, ¿y quién te va a ver ahí metido detrás de de esa ventana? Rápido dime qué haces ahí. Debes estar comiéndote el salami de la nevera.

-Qué salami, mamá. Ya eso ni me gusta. Lo que yo me como escondido ahora son las tablas de chocolate. Oye bien, lo que estoy haciendo aquí es tratando de ver todo lo que están entrando a la casa de la vecina Petaca.

-¡Ah, quieres decir Petacazo! Sí. Pero esa mujer no consigue ni para comer.

-No conseguía, mamá. Ahora está que compra de todo.

-Será que el marido decidió quererla.

-O que ella le está echando agua amansa-guapo. He visto en esta semana que han traído muchísima comida. Parece como si fueran a montar un supermercado.

-Pues quizá se están poniendo locos, porque ni tantos son ellos.

-Acuérdate que estaban pasando hambre esos dos muchachitos y esa mujer. ¡Ahora comerán tres veces al día y una ñapa de madrugada!

-Eso es así, eso es así.

-Pero también han metido cajas de ropa.

-Eso no está mal, después de andar en cueros.
-Y una televisión grandísima, y un radiazo, y licuadoras y tostadoras…

-Bueno, pues lo que parece que van a poner es una tienda por departamentos.

-Bueno sí. Y lo chulo es que los muchachitos salen afuera a comer conrflé, y a los que pasan por la acera le dan su poco.

-Vaya, pues no son nada hambrientos.

-Ay, no. Yo quisiera acercarme pero me da apuros.

-¿Cómo apuros? Qué ha pasado contigo y ellos?

-Bueno, mamá, es que ellos desde que em veían moviendo la boca se me acercaban para pedirme y yo lo que les daba era la espalda y hasta les tiraba un pedo.

-Juliiito, Juliiito, cosas así no se hacen.

-Y cuando me pedían prestado algún juguete yo buscaba el espejo de tu peinarte y les decía: este que está en mis manos es el mío, y aquél que se ve allá es el de ustedes. Y son tan bobos que los pobres metían la mano tratando de agarrar el del espejo. Son verdaderamente sonsos.

-Sí, pero como ya están comiendo quizá no lo sean tanto.

-Sí lo son, mamá. Mira como están entrando muchachitos para su casa. Quizá le van a dar algo. ¿Puedo ir, mamá?

-¿Ir para dónde, Julito?

-Para donde ellos, mamá. Parece que son buenos.

-Pero no lo van a ser contigo. ¿Por qué no lo fuiste tú con ellos? Ahora tienes que estar bien arrepentido. ¿Tú nunca le diste algo que se lo puedas recordar ahora?... Julito, te estoy preguntando… ¡Pero por Dios, muchacho! ¿Es que ya te fuiste a pedir? Julito, Julito… ¡Juliiiitooooo! Qué cosa, parece que mi hijo tambié ha estado pasando hambre, miren cómo ya se está metiendo a pedir a esa casa para la que ni yo miraba por desprecio a esa mujer que se dejaba dar golpe del marido y vestía como mendiga! Qué cosa, porque a mí sí que me dará vergüenza que vea a mi hijo pidiéndole a los hijos suyos! Juliiitoooo, Juliiitoooo, muchacho del carajo ven para tu casa que aquítienes servido el filete que pediste! ¡Juliiitooooo! ¡Dios mío cuánta vergüenza hacen pasar a uno los hijos, caramba!

lunes, 1 de septiembre de 2008

Desde My Block (7)

Crítica Social
Por Candelito el Estadístico
(El que vuelve loco al Diccionario de Microsoft Word)


El bebedor


El bebedor (de tragos, de alcohol, claro está) no sabe lo que bebe. Sólo bebe porque le sabe a alcohol, y así termina alegrándose sin saber porqué.

Cuando un bebedor bebe generalmente lo hace vanamente, sin motivo, con la sola pasión de beber. Siendo así, al embriagarse, lo consigue por cualquier caprichoso motivo que haya tenido para beber.

Y algo muy importante, señores, y es que el alcohol se lo roba todo al bebedor: razones para alegrarse, tranquilidad, salud, potencia sexual, dinero y amor.

Al final sólo quedan dos cosas: alcohol y quizá alguien que se lo seguirá bebiendo. ¡Ah tonto modo de gozar la vida!