sábado 31 de diciembre de 2011

Carola y el Vendedor

(Carola se encuentra de repente con un Vendedor pueblerino, el cual ha tenido bastante prosperidad haciendo ventas diversas casa por casa).

Carola: Señor Vendedor! Vaya usted que luce rico en prendas…

Vendedor: Bueno, Señora, no me ha ido nada mal, en realidad. Se lo digo porque no puedo negarlo.

C: Y cómo va a negarlo! Si lo negases, sus propias prendas estuvieran sacándole la lengua por la espalda. Ellas solas lo dicen todo.

V:¡Ay, sí, señora! Ya el oficio éste me queda pequeño, pequeñito.

C: Pues lo que queda, Vendedor, es que usted se ponga de su tamaño. Sí, póngase a su medida siendo humilde y ayude a los pobres dándole buen empleo para sus hijos…

V: ¿Buen empleo, dice usted?

C: Así dije.

V; Pero sabiendo de mi éxito no me va ahora a creer tonto! Cómo voy a dar buen empleo con mi dinero si lo he ganado trabajando duro!

C: Duro! Dice usted duro! Nadie se hace rico trabajando duro! Mire a mi cara y deje de creerme boba! A ver… ¿qué es lo que ha estado usted metiéndole por los ojos a la gente de este pueblo?

V: Bueno, lo que he tenido que meterle tanto por los ojos como por los bolsillos son canciones.

C:¡Ah! Es usted creador de canciones, digamos que cantante…

V: No, eso no! Nunca me ha gustado payasear… Lo que les vendo son discos grabados.

C: Bueno, pues de quién son esas canciones?

V: Pues esas canciones son de cantantes que las graban por ahí y yo las copio. Les sirvo como si fuera de promotor, pues no me pagan por venderlas dando patas por las calles. Eso me obliga a ganar algo con las ventas.

C. ¿Algo? ¿Me dice usted sinceramente que gana algo con la venta de esas canciones? Por favor, Vendedor, no se contradiga usted tan feamente. Me acaba de decir que se ha hecho rico con su venta.

V: Bueno, Señora, sé ahorrar. Eso es suficiente. Hasta hambre llegué a a pesar para ahorrar. Ya, no. Ya no paso hambre. Ahora como todo lo que consigo a diario. Lo ahorrado es mucho, ya es mucho. Llevo años en eso…

C: Pues deben estar por agotarse las canciones… Este pueblo no tiene un gusto tan diverso, ni se graba tanto en este país…

V: ¡Jajaja! Es usted inteligente, Señora! Sí que lo es. Toca un tema que me estimula, me da risa cuando lo pienso, porque muestra mi habilidad, mis habilidades como vendedor…

C: ¿Sí? Pues a mí me estimula eso que dice usted. Supongo que sacaré cosas interesantes de eso. A ver… dígame qué me deja dicho con eso.

V: Pues verá.. Como las canciones terminan agotándose yo las copio al revés y ¡listo! Tengo entonces hasta temas inéditos, que ni los cantantes mismos conocen.

C: Miiire! ¿y se atreve a tanto?

V: Claro, hay que atreverse, sino está uno perdido, sin salida. Dígame no más: ¿Cómo complacer las ansias insaciables de los seguidores de Shakira si no es ofertándole semanalmente temas de discos de los de al revés?

C: Pero, ¿qué se oye allí, malvado hombre de estos tiempos? Es usted loco, ¿o estafador?

V:¿Estafador? ¿Loco? Ninguno de los dos! Les pongo a oir mensaje ssubliminales y la gente los goza . Le pongo a esos temas al revés fondos musicales y suenan mejor que los originales de al derecho.

C: La verdad es que es malo! Le voy a denunciar!

V: ¿A mí? ¿Por hacer que se diviertan?

C: No, por hacerle creer lo que no es!

V: Pero lo gozan, Señora, ¿no lo sabe? Se gozan todas las canciones al revés!

C: Ah, se las gozan! Entonces deberé tratar de ponerle a gozar a usted también.

V: ¿Pero cómo? Dígame usted, mujer de mala fé.

C: Pues iré con usted a rastro para vendérselo al pueblo como un adefesio de la naturaleza que se complace en engañar. Y se enterarán esos cantantes del gran pirata que tienen aquí, que hasta les graba temas que no existen.

V: Pero… pero por favor, si quiere le grabo temas con la voz suya y los vendo para beneficio de los dos. Eso hago. Sé bien que lo que pasa es que me envidia la prosperidad y las habilidades. Todo eso lo pongo a su disposición para que se lucre usted también. Cántese lo que quiera y lo grabamos como del gran rock o del rap si lo desea.

C: Sí, señor Vendedor, cantaré clarito cómo es que ha estado usted haciéndose rico a costa de cantantes y del público. Oigame (Carola abre la boca y comienza a vocear en la misma esquina donde se encuentran).

V: No, Señora, no se canta así! ¡Por favor… pero por favor…

C; Es que yo canto al revés, como los discos suyos que más gustan, Vendedor! ¡Véndame así, que esos son los éxitos que quiero grabar, vamos! ¡Peo vamos, sus altoparlantes póngamelos ya!... Grábeme, que me oiga el pueblo, Señores, ¡éste es su fiel Vendedor de temas al revés! ¡Síiii!