-Hola, Lolo Coco. A ver, dime de una vez: ¿quién comienza a hacer mal las cosas en Santo Domingo?
-¡ja,ja,ja,ja,ja! ¡Ay, tú! No quiero decir que tú, pero es que tú me das risa. ¡Ay, sí! El que comienza a hacer mal las cosas es el que comienza siempre: ¡aquel a quien se le ocurre primero, oh!
-¡¿Cómo?!
-Así mismo, sí. Ya vemos que se anda con los pantalones abajo en vez de arriba, el culpable es quien protesta por los abusos (según el juez), los malos son los buenos (según le parece al que observa), las víctimas son los victimarios (¿dicen así los derechos humanos?), pasar en rojo de semáforo es la norma de moda, así… Y verás que pronto lloverá para arriba.
-¿Para arriba? Lolo Coco, seamos menos locos…
-Espera, entonces: ayer mismito vi a uno que comenzó a poner las gotas de lluvia a devolverse.
-¡Lolo!
-¡Ah, y verás en menos de quince días que los carros serán conducidos solamente de reversa!
-No quisiera: ¡qué forma sería de ir para alante!
-Bueno, nene, esa será la forma de ir para adelante… ¡y para atrás también!
-¿Para atrás también? ¡Lolo, pero eso sería el colmo!
-Es que sería una forma de contradecirse, que es el quid del asunto. Y ya pronto nadie va a querer pagar…
-¿Cómo, Lolo Coco? ¿Y eso a qué se deberá?
-Bueno, eso será la nueva forma de pagar. Y ten pendiente que eso de no pagar no sería ir en contra o exactamente hacer la cosa mal. Eso sería ir por la corriente del “pagar con mal”.
-Mira, yo me voy, Lolo coco, y antes de que arranquen con esa recojo lo que me deben.
-Pues anda y corre antes de que se riegue la peste, pues ya viene por aquella esquina templadita y todo, pues ni a los fritureros ya le están pagando las empanadas que comen de desayuno. Anda y corre, anda y corre, y no vayas tan lento, pues te estarías poniendo en la onda de hacerlo mal". Vaya, pues! Corra, pues!
martes, 20 de septiembre de 2011
Entrevista a Lolo Coco (3)
Etiquetas: Comedias y Más, Cosas mal hechas, Entrevista, Lolo Coco
jueves, 1 de septiembre de 2011
El buen cuidador
-Vaya, vaya!-gritó Marino a su hijo mayor- Buen cuidador de familias que eres tú! Te advertí que debías encargarte de cuidar la casa toda la noche y bien despierto, y no pasó media hora desde que me fui cuando ya estabas roncando como un lirón, buen bandido, irresponsable! Ya sé que no debo confiar en ti!
-Pero, padre-gimió Glauco-, no me digas todas esas cosas feas sin saber realmente lo que hice!
-Ya te dije lo que hiciste: dormir dando ronquidos como un insensato-volvió a gritar Marino.
-En realidad, padre-le explicó Glauco-, sí dormí, pero todo el tiempo me lo pasé soñando que ahuyentaba ladrones peligrosos parado en la puerta de la casa, y cuando desperté me sentí como un apaleado de tan cansado que estaba. O sea, que no descansé como tú crees. Además, los ronquidos los echaba para asustar a todo el que se quisiese acercar a al puerta, como hacían los salvajes de la antigüedad en sus cuevas para espantar a las fieras, créemelo, padrecito.




















