Una
trucha
-Hola,
Lolo! Y tú hoy no eres tú, según he sabido!
-Has
sabido bien, hermano! Has sabido bien.
-Pues
bien ¿qué te traes, entonces?
-Bueno,
hermano, me traigo una trucha de político bajo la lengua!
-¿Has
dicho bajo la lengua, Coco?
-Claro,
mano, bajo la misma lengua. Y es que lo que me traigo es una trucha de
político. Nadie lengüetea más que un político, y más si es malo como el que me
traigo. Has visto que trabajan poco al llegar a los cargos, porque se la pasan
lengüeteando por aquí y por allá. Y es que siempre están en todas partes! En
todas, Dios bendito! Y siempre haciéndonos mal!
-¡Ay,
Coco, no digas tantas verdades juntas, y saca ya esa trucha perversa!
-Sí,
ya sale, y yo salgo a decirle a la gente que soy un mesías de los nuevos
tiempos, soy hacedor y me las gano como inventor, resuelvo todo y de un solo
salto me pego en el techo y me vuelvo al subterráneo. Doy para esto y aquello,
amo a la gente, sufro sus preocupaciones y dolores, me deshago por ellos. Me
llamo el redentor de los nuevos tiempos, y me cuido de ofender a Dios por que
me reconozco como poco pecador y trato de cumplir con ello. Me gano la vida
trabajando, y se en gaño por descuido a alguien, todo queda bien porque ha sido
trabajando. Soy pluscuamperfecto, soy adjetivo, pueden tocarme sin embargo
porque soy un sustantivo más que concreto, ducho en promesas de las que de
cualquier modo se cumple; me llamo Dando, porque me dedico a ello, y no hay
quien no me deba un favor porque a todos les prometo, y es que sólo con dar una
promesa ya te estoy resolviendo! Me llamo Dando, no lo olvides, pídeme y te
prometo, lo ofrezco todo, y si algo me hace falta, subo al cielo y te lo
traigo! Y no olvides, no soy un loco, me dedico a la política y eso es todo!
-¡Jajajaja!
Debiste decírmelo cantando, Coco! Ha sonado como tremendo rap del coco lolo! Y
es así, Lolo, ya Lolo es sinónimo de coco. Tienes tremendo coco, y llamaremos
Lolo a todo coco bueno de cabeza!
-Pues
para adelante, porque si el tiempo se acabó aquí yo debo seguir parlando, lengüeteando,
parlando, lengüeteando, y me voy por ahí a hacer promesas.
-Entonces
váyase usted, y ya luego lo traeremos a hacer otro discursazo. ¿Me dice?
-Sí
te digo, si regreso.
-Hasta
pronto Lolo Coco! ¡Y no olvides tu trucha, que está asada de tan buena!
-¡Me
la llevo ya, ay, síiiii, bajo la lennnnnnguaaaaaaaaa!





















